La zanja de la bruja Isabel

Hoy he pasado todo el día paseando con Miranda por la ciudad. Me ha enseñado muchos lugares interesantes . Por ejemplo, hemos visitado la famosa zanja de la bruja Isabel. Es una terrible zanja que está situada al final de una carretera rodeada totalmente por árboles altos y oscuros.
No sé si esto es verdad pero Miranda me ha contado que en el siglo XVIII, cada cuaresma en la ciudad desaparecía una chica. La gente pensaba que Isabel, la bruja que vivía cerca de la zanja, lo hacía. Cuando una chica les contó a sus padres que Isabel la había intentado atraer a su casa, no les cupo la menor duda de que la bruja era la razón por la que habían desaparecido todas las chicas. Toda la gente se dirigió a la casa de Isabel y la quemó. Sin embargo, cuando la última centella se apagó, resultó que el cuerpo de Isabel se había convertido en ceniza y nadie pudo encontrarlo. Pero hoy la leyenda sigue contando que la bruja había conseguido escapar…
Creo que Miranda estuvo de broma. No obstante, no quisiera quedarme cerca de aquella zanja por la noche.

El 20 de junio – El espíritu del pasado

Hoy he decidido pasear por las partes de la ciudad que no había visto todavía. ¡Me ha dado tanto gusto caminar por calles antiguas que estaban llenas del espíritu del pasado! Se parecen mucho a las de Italia, especialmente a las de mi ciudad natal. La extraño muchísimo porque forma parte de mi vida. Bueno, no quiero hablar de cosas tristes en un día así de hermoso.
Al pasar unas cuantas calles comprendí que había perdido… Me asusté un poco porque no había mucha gente a mi alrededor. De repente, vi a una chica morena, ni alta ni baja y muy bonita que estaba leyendo algo. Me acerqué a ella y le pregunté cómo podía volver al centro de la ciudad. Pero la chica no me contestó y por eso volví a preguntarle. Al cabo de unos minutos observé que estaba escuchando música y que por eso no me oía. Toqué su hombro y repetí la pregunta. Me sonrió y me dijo que me podía acompañar hasta el centro para que no me volviera a perder. Mientras íbamos al centro nos conocimos.
Me dijo que se llamaba Miranda y que tenía 17 años. Se asombró mucho cuando le dije que había llegado de Italia. Me preguntó si estudiaría en la escuela local y le contesté que sí. Cuando llegamos al centro, sugirió que paseáramos algún día por la ciudad para conocerla mejor. Lo acepté y nos despedimos. ¡Creo que nos divertiremos a lo grande!

El 19 de junio – Las gafas

A mi padre le gusta mucho hacer deporte. A decir verdad, es un fanático porque no puede imaginar su vida sin correr por las mañanas y hablar de comida sana. Además, se considera el mejor cabeza de familia de todo el mundo por que tiene como único objetivo de la vida – cuidar a la gente con la que vive. Ya habréis entendido que las víctimas de sus experimentos conectados con la idea de llevar una vida sana somos nosotros – mi madre y yo. Cada mañana hacemos gimnasia y luego corremos por el bosque. Anteayer, cuando corríamos por el sendero del que ya he contado, asustamos a un grupo de jóvenes. Creo que no esperaban a ver a alguien en el bosque a esas horas de la mañana.
Hoy he vuelto a visitar al vendedor de la librería local. Se quejó que había perdido sus gafas y que no podía encontrarlas por ninguna parte. Me puse a ayudarle a buscarlas. De repente oí un ruido extraño fuera. Me di la vuelta y vi por la ventana a los jóvenes excluidos de la escuela local. Me puse de mal humor porque recordé la manera en la que trataban al vendedor. Observé que uno de ellos tenía algo pequeño en su mano. ¡Juraría que eran las gafas del vendedor! Salí fuera y les dije que se largaran por las buenas. Se rieron, tiraron las gafas al suelo y corrieron calle abajo.
El vendedor estuvo muy contento cuando le di sus gafas. Quiso regalarme un libro pero yo lo rechacé.

 

El 18 de junio – Capre diem

Esta mañana, por fin deshice mi maleta y lo puse todo en su lugar. ¡No comprendo cómo mi madre consiguió meter todas mis cosas en una sola maleta! Vinimos a la ciudad ya hace tres días pero sólo hoy he observado que mi maleta es como un gran túnel sin final. ¿ Mi madre la habrá hechizado así como Hermione lo hizo en “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte”? No tengo ni idea. Además, no metió ningún regalo de parte de mi ex-novia. Es que nunca le cayó bien.
Después de desempacar mi maleta, decidí broncearme un poco en el patio porque hacía buen tiempo: el sol brillaba en el cielo despejado y no hacía viento. En aquel momento vi nuestro patio por primera vez. No es muy grande, pero tiene suficiente espacio para dar una fiesta, por ejemplo. De repente, vi que en una de las partes de la verja había una inscripción. En letras moradas se leía claramente la siguiente frase – “capre diem”. Es una locución latina que literalmente significa ‘toma el día’, que quiere decir ‘aprovecha el momento’, en el sentido de no malgastarlo. Creo que los últimos proprietarios de nuestra casa eran muy educados que decidieron decorar su patio con una frase en latín. A propósito, es una locución muy sabia, quiero que sea mi lema a partir de hoy.

El 17 de junio – La librería

Por la mañana decidí dar una vuelta por la ciudad. No me alejaba mucho de mi casa porque no conocía la localidad bien todavía. Exploré unas cuantas calles que estaban vacias porque toda la gente seguía durmiendo excepto yo. Fui sorprendido cuando vi una librería situada al final de una calle ancha y luminosa. Es que me gusta mucho leer libros, sobre todo los de guerra. Aunque eran las siete de la mañana, la librería ya estaba abierta. Al pensar un poco, entré en la librería. Vi a un hombre mayor, de pelo gris que tendría como cincuenta o sesenta años y que llevaba barba.
Me sonrió cuando me vio y me preguntó que quería comprar. Le contesté que sólo exploraba unos lugares interesantes de la ciudad. Cuando el vendedor descubrió que era nuevo me preguntó de dónde había llegado. Le dije que mi padre había encontrado un buen empleo en España y que habíamos tenido que mudarnos con él. Me deseó buena suerte y se puso a recomendarme unos libros interesantes. Mientras me hablaba todo esto, observé que la librería era muy pequeña y que muchos libros eran muy viejos. Pregunté al vendedor cuántos compradores al día tenía. Me respondió con una tristeza en sus ojos que la librería no era el lugar más visitado de toda la ciudad y que ya había reducido en buena medida el suministro de libros cuando se dio cuenta de que la gente no quería leer tanto como había leído en su juventud.
En aquel momento vi de reojo a un grupo de jóvenes que se acercaban a la librería, se reían y bebían cerveza. Al acercarse a la verja, un chico moreno, bajo y un poco gordo tiró su botella de cerveza contra una de las paredes del edificio. Todos se rieron y corrieron calle abajo. Pregunté al vendedor quiénes eran. Me contestó que eran unos estudiantes a los que habían excluido de la escuela local el año anterior.
¡Pobre vendedor! Es un hombre muy amable pero la manera en la que aquellos jóvenes lo tratan es horrible…

El 16 de junio – El bosque

¡El bosque cerca de mi casa nueva es maravilloso! Hoy lo he explorado a fondo. Por la mañana me desperté muy temprano, fui a la tienda más cercana, compré una botella de agua con gas y di una vuelta por el bosque siguiendo el sendero que había visto el día anterior. No puedo describir lo que sentía cuando paseaba entre árboles altos y oscuros. Estaba muy tranquilo y no pensaba en nada sino en la maravilla que veía a mi alrededor. El sol brillaba a través de hojas verdes y todo esto se parecía a un paraíso que me abrió sus puertas y me dejó entrar en sus lugares sagrados. No me daba cuenta del tiempo y cuando miré mi reloj, resultó que había tardado dos horas en pasear por el bosque. Sin embargo, hoy el bosque se ha vuelto a uno de mis lugares preferidos para pasar mi tiempo libre.

El 15 de junio – ¡Hola, España!

Me desperté muy temprano – el sol no había aparecido todavía. Me duché, me vestí, me limpié los dientes y fui a la cocina para desayunar con mis padres. Mi padre y yo estábamos muy tristes. Sólo mi madre sonreía mirándonos – ella sabía que dentro de unas horas estaría en su país natal.
Creo que intentaba animarnos con su sonrisa. Va a ser nuestra profesora de español para todo el verano. Lo único que me hace sentir tranquilo es que hablo español bastante bien – de pequeño lo hablaba con mi madre pero luego dejé de hacerlo (no sé por qué). En cuanto a mi padre, habla sólo italiano y nunca ha estudiado español. Pero ahora tiene que aprenderlo para ganar más dinero en su nuevo empleo aquí, en España.
Después de desayunar (aunque no puedo decir que desayuné, comí sólo un bocadillo) fuimos al aeropuerto. ¡Nunca me había sentido tan triste! Cuando subimos al avión, en seguida me dormí. No sé por qué esto me pasó. Creo que estaba muy desesperado – no podía mirar el cielo azul que se veía desde la ventana cerca de la que me senté.
Me despertó mi madre al decir que ya habíamos aterrizado. Cuando bajamos del avión, vi la ciudad – mi casa nueva. Es una preciosa ciudad que está cerca de un lago. Este lago está tan limpio que me parece hecho de cristal. Todas las casas están situadas alrededor del lago abrazándolo. La ciudad se encuentra rodeada totalmente por un bosque oscuro. Tengo muchas ganas de explorarlo a fondo. Pero no ahora. Ahora tengo que ayudar a mis padres a desempacar nuestras maletas.
A propósito, ¡mi casa nueva es tan bonita! Tiene dos plantas, un sótano y un ático. Además, está cerca del bosque, las ventanas de mi habitación dan a un sendero que conduce justo al bosque. Bueno, voy a correr por ese sendero por las mañanas si puedo despertarme temprano. No, voy a hacerlo por las tardes.
Lo más raro es que no tenemos vecinos. Las casas más cercanas están a dos calles de la nuestra.
A partir de hoy mi madre me habla sólo en español. Le contesto también en español. Es un poco difícil porque no puedo usar ninguna palabra italiana. Esto es lo que debemos hacer casi todo el día. Pues, es la opinión de mi madre. Cuando no está cerca, mi padre me habla en italiano. Pretendo no comprenderlo porque es muy divertido ver cómo intenta explicar algo usando todas las palabras españolas que sabe. De todas formas, la vida es así…